A un año de la partida de José Manuel “Cote” Vaccaro

El 14 de junio se cumple ya un año de la partida de este gran comunicador radial, quien fuera querido y respetado por mucha gente, tanto por su lado humano, como también por su destacado trabajo comunicacional. Tuvo vasta experiencia a través de su familia, ya que su padre Hernán Vaccaro, antiguo radiodifusor ya desaparecido, le enseñó desde muy pequeño el mágico mundo de la radio, y tras pasar por numerosas emisoras locales logra finalmente ser propietario de la destacada Radio Contigo de San Carlos.

El 19 de Mayo de 2016, se le diagnosticó una mielofibrosis con transformación a leucemia, por lo cual, tuvo que trasladarse a Santiago para mantener su tratamiento constante en el Hospital Clínico de la Universidad Católica, además de probar con terapias alternativas (bioterapias ) logrando con ello, ganar más meses de vida.

Finalmente, la madrugada del 14 de junio de 2017, y a sus 58 años, fallece en la ciudad de Santiago, despidiendo sus restos con una hermosa misa, en la catedral de nuestra ciudad, dejando un profundo dolor entre sus cercanos, amigos y compañeros de trabajo, quienes lamentaron su partida.

Su carisma y simpatía aún se encuentran presente en todos quienes lo conocieron. Es por ello, que Murano Magazine, rinde un pequeño homenaje a quien dejara una gran huella difícil de borrar.

Conversamos con Claudia Troncoso, su señora, quien nos contó detalles de la vida de este carismático comunicador.

Claudia Troncoso, su mujer, estuvo junto a José Manuel durante un periodo de 10 años, uno de pololeo y 9 de casados y quien declara que según palabras de Cote, sus dos grandes amores durante ese tiempo, fueron el amor que sentía por su trabajo y el amor que sentía por ella.

¿Qué fue lo más difícil de afrontar durante todo ese tiempo?

 

Lo más difícil fue ver la transformación que iba ocurriendo en él, el diagnóstico de su enfermedad y el fallecimiento de su madre (Marta Collao), lo cual lo fueron apagando de apoco. Esa gran energía que tenía fue desapareciendo lentamente. Otro punto que nos marcó fue tener que irnos a vivir a Santiago ya que el tratamiento y los especialistas que necesitaba estaban ahí. Tener que dejar su Chillán y San Carlos queridos, fue algo muy difícil de afrontar para él.

¿Qué tenía José Manuel que lograba tanta sintonía con la gente?

José Manuel tenía carisma y gran simpatía, era un hombre de unos sentimientos maravillosos, siempre ayudaba a quien se lo pidiera y necesitara. Es por eso que desde que se enfermó contamos de inmediato con el apoyo de su familia, amigos y de mucha gente que lo conocía.

Recuerdo sus paseos por el centro de Chillán, donde saludaba a mucha gente y donde siempre tenía un minuto para conversar, ese gran vozarrón marcaba siempre su presencia.

Mi marido siempre será recordado como el querido Cote y su persona será difícil de olvidar. Siempre agradeceré todo lo que aprendí a su lado y para siempre estará su recuerdo en mi corazón.

También quisimos conversar con Elizabeth Salazar quien trabajará con José Manuel durante 16 años.

¿Qué es lo que más puede destacar de su personalidad?

Don José Manuel era una persona que tenía una gran empatía con los demás, era amable, respetuoso y de gran corazón. Todas estas cualidades y el gran amor que sentía por el trabajo radial, le permitieron desarrollar toda su capacidad de entrega y llegada a todas las personas que de alguna forma lo conocieron a través de la radio. En lo personal él se sentía muy orgulloso de su familia, agradecido por el amor de su Sra. Claudita (como la llamaba), recordaba siempre con admiración a sus padres, a sus  hermanos e hijos y especialmente estaba muy chocho con sus nietos. Además de estar siempre preocupado del bienestar general  de quienes formábamos parte de su equipo de trabajo. Pienso y creo que el sentir de todos quienes trabajamos en la radio con él es el mismo, Christian Hermosilla, Luis Maldonado,  Manuel Herrera y Jorge Muñoz. Se extraña mucho su presencia, principalmente por su calidad humana y por lo bien que desarrollaba su trabajo.