José Luís Ysern de Arce
Psicólogo

 

NO a la violencia en el pololeo. SÍ al respeto

 

En este mes de febrero 2018, el día siete exactamente, se cumple un año de la muerte de Antonia Garrós Hermosilla. No fue una muerte cualquiera: esta joven se quitó la vida lanzándose desde la altura de un edificio en Concepción. Y tampoco fue un suicidio cualquiera a causa de una depresión fulminante. La depresión de Antonia estuvo asociada al maltrato que recibió de su pololo. Por eso, junto a Consuelo Hermosilla, la valiente madre de Antonia, somos muchos los que hacemos fuerza para que pronto en Chile se apruebe la “Ley Antonia” que penalice a quienes ejercen violencia contra sus parejas durante el pololeo. También queremos crear conciencia para que el día siete de febrero se convierta en la mente y corazón de los chilenos en el día de la no violencia, y en el día del respeto mutuo en las parejas.

Lo primero que quiero hacer al hablar de este tema es felicitar, agradecer y dar un fuerte abrazo de admiración a Consuelo, la madre de la hija muerta. Esta madre es una mujer maravillosa, fuerte, admirable; ella ha sabido y querido convertir la muerte de su hija en vida para muchos. No se ha encerrado en el lamentable duelo por la pérdida del ser querido, sino que sus lágrimas las ha convertido en potentes ríos de salud para otros, especialmente para otras jóvenes que viven la experiencia por donde pasó su hija.

La violencia que vemos en parejas adultas, después de mucho tiempo de matrimonio o de convivencia, es una violencia que se puede prevenir, que se puede evitar. Para ello hay que empezar desde el pololeo; después será demasiado tarde. Es en el pololeo donde hay que aprender a detectar las señales predictoras de esas violencias que luego se presentarán con consecuencias fatales. Hay signos de aparente poca importancia, pero que sí son importantes, y que deben encender la luz de alarma en nuestros jóvenes.

Uno de estos signos es la actitud invasiva. Llamamos así a la manera de comportarse de uno de los integrantes de la pareja cuando en forma más o menos sutil invade terreno que es espacio privado del otro. Es invasivo, por ejemplo, el pololo que intrusea el teléfono de su polola y quiere ver cuáles son sus contactos, o los mensajes y llamadas que envía o recibe, etc. Es posible que una persona con estas costumbres invasivas diga que lo hace por interés por su ser amado, por amor, porque desea proteger a su pololo/a. Falso: desde la psicología afirmamos que este tipo de comportamiento invasivo revela una personalidad insegura, sin fortaleza interior, con tendencia a la dependencia. Personas así, suelen ser también personas agresivas, dominantes, absorbentes. En resumen: desde las actitudes invasivas a las agresivas no hay más que un paso. Por lo tanto, un joven o una joven que se esté dejando invadir en sus espacios privados por su polola o pololo sería una persona que no se respeta a sí misma y no se hace respetar. Una relación de pareja con esta sintomatología es enfermiza y está condenada al fracaso.

Otro signo frecuente, antecesor de violencias futuras, se refiere a las conductas de celos enfermizos. Digamos una vez más que los celos no son signo de amor, como muchas veces han pensado nuestros jóvenes, especialmente nuestras jovencitas. No es cierto, querida amiga, que si un chico te cela por cualquier motivo, es porque está loco de amor por ti. Al contrario: la persona que te ama te respeta, te ayuda a ser cada día más libre y autónoma, te hace sentir más segura de ti misma, te ayuda a crecer como persona.

Cuando una joven era muy jovial y alegre antes de su pololeo; cuando era muy sociable y compartía feliz de la vida con sus amigos y amigas; cuando la veíamos participar en distintos tipos de talleres artísticos, culturales, deportivos, etc.; si de pronto empieza una relación de pareja y vemos que va perdiendo esa chispa, que ya no se junta con sus amistades, que deja de lado las actividades que tanto le gustaban, que baja su interés por el estudio y bajan también sus calificaciones académicas, que, en fin, solo tiene tiempo para su pololo y que está absorbida por él y sus exigencias, quiere decir que esta chica ha comenzado una relación muy peligrosa que debe cortar o superar.

Aprender a vivir una sana relación de pololeo es lo mejor para evitar la violencia de pareja.