Rodrigo Lagno
Director Revista Murano

YO VOTO!

Sí, llegó el momento. Este próximo 19 de noviembre tendremos nuevamente elecciones presidenciales y parlamentarias, que definirán en buena medida la dirección que tomará el país los próximos años. El gobierno de la Nueva Mayoría deberá resolver sus intentos de continuidad como proyecto político y de transformación; y por otra parte, Chile Vamos procurará llegar a la Moneda para recuperar el crecimiento económico del país y ofrecer una fórmula distinta a la del actual gobierno; también se organizan ciertos grupos en un Frente Amplio, para luchar contra las dos fuerzas mayoritarias. A todos ellos debemos sumar candidaturas independientes, proyectos que reflotan, descolgados y todas aquellas novedades que traen los procesos electorales. El 2016 nos dejó una gran enseñanza sobre la democracia actual en el mundo: los procesos electorales son muy complejos y, en estos tiempos, bastantes impredecibles. Lo que ocurrió en el Reino Unido con el Brexit o la victoria de Donald Trump en Estados Unidos, son muestras elocuentes de fallos en los análisis, la limitación predictiva de las encuestas y una cierta rebelión en los electorados frente a lo políticamente correcto. Como es obvio, esto nos lleva a considerar qué ocurrirá en Chile después del 19 de noviembre.

Por otra parte, durante estos últimos meses, muchos se han preguntado por qué votar si la mayor parte del tiempo las cosas permanecen como están. La respuesta no es fácil. En efecto, parece haberse acumulado una profunda rabia contra el poder y las elites, como consecuencia de la convicción de que poco importan los esfuerzos o el talento. Al final, haga lo que se haga, ganan y pierden siempre los mismos.

Esa frustración también ha sido acompañada por una fuerte desconfianza hacia algunos políticos, los que parecieran más preocupados de preservar transversalmente sus intereses, que de servir a Chile; y, finalmente, la desconfianza que se cierne entre todos nosotros, donde cada día es más difícil creer en el otro. Y aunque sea paradójico, son justamente esas razones, y muchas otras, las que nos deben alentar a votar este día.

Votamos porque queremos cambios, pero también porque sabemos que no basta con alzar la voz o presionar en la calle. Votamos porque debemos transitar de la protesta a la propuesta. Por eso YO VOTO!