Cuando se pierde también se GANA…

Hace uno días atrás, en una amena conversación, discutía con una especial amiga sobre la importancia que tiene perder a veces en la vida. Obviamente la palabra no es algo que nos resulte grato, ya que se nos forma desde pequeños para la victoria, para la competencia y aprendemos que perder solo genera malestar y frustración.

Pero, algunas veces al perder, nos liberamos de cosas, situaciones o personas que quizás no nos convenían. Cuando se pierde un empleo, cuando se termina una relación, cuando sentimos que perdemos una oportunidad, debemos entender que al cerrarse una puerta, se abre una ventana y solo el tiempo nos demuestra, que siempre ocurre justo lo que debe ocurrir, aunque no sea lo que deseábamos. Aprender a perder, no es una cuestión de humildad únicamente, se trata de aceptar, de mantener la serenidad, y dejar que el tiempo haga su trabajo y nos demuestre el verdadero sentido de aprender a perder.

Cada día al despertar, se abre una nueva oportunidad, resistir, aceptar, aprender y continuar, es la manera más sensata de recibir aquello que nos merecemos o que no nos merecemos, y que obviamente es parte de la experiencia de vivir.

Es importante darnos el tiempo necesario para sanar, darnos la oportunidad de abrir los brazos a lo nuevo y a aquello que llega tras lo que hemos perdido, pues la mayoría de las veces, invertimos mucho tiempo y energía en el pasado y nos perdemos lo más importante que es el presente. Ganar y perder pueden parecer términos absolutos, algo binario, o se gana o se pierde. Pero, realmente depende de lo que se ha ganado y de lo que se ha perdido y de cómo se ha ganado y de cómo se ha perdido.

Por este motivo, a veces una victoria es la antesala de una serie de derrotas y una derrota la antesala de una serie de victorias. En la euforia de la victoria y en la frustración de la derrota, siempre debe quedar margen para la humildad, porque a partir de ella siempre se puede construir.

Entonces, el aprendizaje final es entender que en la vida todo puede ocurrir, y de ser algo que no esperábamos, debemos afrontarlo con valentía y esperanza, ya que a la vuelta de la esquina, siempre pero siempre brilla el Sol…

Rodrigo Lagno Soto

Director Ejecutivo 

Magíster en Administración y Gestión