Enamorarse de uno mismo…

Debo reconocer que durante mucho tiempo el sufrimiento y la inseguridad fueron un fiel compañero de mi vida. Hoy miro hacia atrás, respiro con calma, y puedo distinguir lo liviano y feliz que me siento hoy en día. Y es que vivir la vida de manera adulta no es nada sencillo. Ahora, es cierto, nadie nos dijo que la tarea iba a ser fácil,  ni menos que los cuestionamientos, uffffffff…, no terminarían nunca.

Pero hay un elemento en nuestro ser, que es la base para sacarse todos estos malestares, LA AUTOESTIMA. 

La autoestima la podemos definir como el conjunto de percepciones, imágenes, pensamientos, juicios y afectos que tenemos sobre nosotros mismos. Es lo que yo pienso y siento sobre mí. La satisfacción de cada uno respecto de sí mismo.

Vivimos en la era del selfie y la exhibición, donde el narcisismo, la egolatría, las relaciones volátiles, o el apego tóxico son los grandes temas de la psicología y la filosofía de esta época. Y todos estos comportamientos son síntomas de una de las grandes carencias de las personas en nuestro tiempo: la falta de autoestima. Quererse a uno mismo es la base de nuestro bienestar mental y la única vía para tener una buena relación con los demás.

Si aún te cuesta creer en ti mismo éste es el momento. Observa hasta dónde has llegado y no cuánto tiempo has tardado, los sueños que has tenido y las metas que has logrado. Las adversidades pueden hacer que las cosas parezcan inalcanzables pero seguro que en tu día a día has sobrevivido a situaciones que parecía que nunca iban a pasar. 

En la vida podemos cambiar de pareja, de amigos, de compañeros, de trabajo o de país…, pero no hay manera de escapar de nosotros mismos. Somos libres de maltratarnos y también de amarnos. Solo si nos aceptamos y nos queremos como somos, además de libres, podremos llegar a ser nosotros mismos…

Rodrigo Lagno Soto

Magíster en Administración y Gestión