Paola Becker: Gobernadora de la provincia de Diguillín, región de Ñuble

Para efectos del logro de los objetivos de nuestro proyecto “Instalación y Beneficios de la nueva región de Ñuble”, es que Murano Magazine se contactó con a nueva gobernadora de la provincia de Diguillín, quien tuvo una activa participación en todas las actividades realizadas, y por lo cual dedicamos este espacio para conocer su percepción sobre este gran logro.

Gobernadora cuéntenos ¿Qué significa ser región?

Ser región significa tener un territorio descentralizado, con una capacidad de visiones distintas pero que converjan en objetivos comunes, sobre la base de una historia, de una idiosincrasia, de un patrimonio, de una identidad. Claros componentes que antiguamente como provincia de Ñuble teníamos, y que fueron uno de los tantos argumentos y sustentos que terminaron por pesar a la hora de que las autoridades optaran por dar luz verde a la concreción de que pasáramos a ser la región XVI de Chile, y la cual dejó en evidencia el gran respaldo transversal,

¿Cree usted que estábamos realmente preparados para asumir tal desafío?

Creo firmemente que estábamos preparados para asumir este desafío, después de tantos años, luchar por lograr este anhelado sueño que era la concreción de pasar a ser región. Sí estábamos preparados, estábamos preparados por idiosincrasia, por historia, cultura, diversidad, por la transversalidad que se dio también en este proceso, que culminó con la instalación de la región. Otro desafío que se nos viene en el corto plazo, es hacer las cosas muy bien, y estar a la altura de las expectativas de la gente. A su vez que la gente también entienda que es un proceso paulatino, pero que ya lo empezamos trabajando con una mirada positiva, con objetivos en el corto y mediano plazo, pero que estamos empeñados todos, no sólo las autoridades de Gobierno, sino que también las autoridades parlamentarias, comunales, organizaciones civiles, funcionales, territoriales de toda la región y colores políticos empeñados en que esta región le vaya muy bien.

Desde el plano político usted siempre ha estado presente en el desarrollo de nuestra zona, desde su perspectiva, ¿Cómo fue el proceso recorrido para llegar a ser región?

Fue un proceso largo, de más de 20 años, que se inició por un grupo de personas vinculadas porque los movía el amor al progreso y al sueño de ser región. Empezamos de menos a más, y por supuesto fue un trayecto que no estuvo exento de problemas, hubo discrepancias en su momento, miradas y énfasis distintos, pero finalmente se logró el objetivo. Sin duda fue un periodo largo, con obstáculos en el camino que pudieron ser sorteados, porque se dejaron atrás egos personales, y se priorizó el proyecto de Ñuble.

¿Cuál ha sido la mayor dificultad dentro de este proceso?

Creo que la mayor dificultad del proceso ya se sorteó, y fueron quizás las miradas políticas de cada actor que en su momento fue distinta, pero eso quedó atrás, y ahora hay que enfocarse en que no debemos tener más dificultad en el desarrollo del proceso de la región misma, por lo que es donde hay que hacer un llamado a trabajar en unidad y transversalidad, y no equivocar el foco, el que va estar siempre destinado a la gente a los objetivos y planificaciones que nos propongamos y tengamos que cumplir. Más que dificultades, tenemos un mundo de oportunidades de hacerlo bien. El llamado es a trabajar conscientes, con sentido común y mucha calle, como nos solicita el Presidente Sebastián Piñera, además de mucha mirada inclusiva, y realistas de las propuestas que podamos desarrollar en el corto y mediano plazo.

¿Cuáles son los beneficios de tener instituciones públicas propias?

En una primera instancia, es acercar las decisiones a la gente. Que vean a sus autoridades cercanas, resolutivas, y con el poder de consensuar soluciones, de manera que las personas tengan confianza de que podamos darles una respuesta concreta. A mi juicio, es el mayor beneficio que podemos tener, acercar a la gente, que se abran las puertas, que los tiempos en responder a sus inquietudes se acorten, que sean más eficientes. El estar en terreno, en contacto con la gente, te ayuda a elaborar diagnósticos más reales y concretos, lo que contrasta con lo que había antes, al tener autoridades más distantes en Biobío. Hoy contamos con autoridades desplegadas en terreno, en las tres provincias que componen nuestra nueva región.

Debido a su cargo, con mucho trabajo en terreno ¿Cuál cree usted que es la percepción de la gente con respecto a la nueva región? ¿Cree que los ñublensinos se sienten identificados con ella?

La percepción de la gente respecto a la nueva región es super buena, positiva, con una alta expectativa sobre la misma. Están felices y contentos que hayamos podido concretar este sueño. Reitero que se tienen cifradas expectativas en torno a la nueva región, no solamente entorno al nuevo Gobierno también, sino lo que significa ser región para ellos, dividir las anteriores 21 comunas en tres provincias, y sus respectivas capitales provinciales. Cuando estas fueron inauguradas, habían verdaderas fiestas ciudadanas, la gente comentaba, estaba atenta, querían saber más. Por lo tanto creo que existe una percepción positiva, pero a su vez con una alta expectativa de las mejoras que pudiera significar esto en sus vidas, lo que nos deja un desafío para hacer las cosas bien, y trabajar coordinadamente como ya lo señalé anteriormente.

¿Cree usted que por el hecho de ser región, se mejorará la alta tasa de cesantía?

Creo que por el hecho de ser región se abren nuevas oportunidades. Y tenemos esta nueva oportunidad de enfocar las necesidades de las provincias, y encaminarlas hacia objetivos reales y concretos para el desarrollo económico de cada una de las provincias. Evidentemente el desarrollo económico va aparejado con el aumento del empleo. Los indicadores más recientes de la Encuesta Casen, nos posicionaron como la segunda región más pobre del país, y dentro de la Provincia de Diguillín, tenemos dos de las tres comunas más pobres de la región, por lo que tenemos un gran desafío y a la vez una gran oportunidad para generar políticas de desarrollo, más focalizada en base a los diagnósticos provinciales, trabajando dentro de un plan general de desarrollo regional, que nos va a permitir entonces, fomentar del desarrollo económico, pero también creando e incentivando a la inversión público-privada.

A grandes rasgos ¿Cuáles serán los verdaderos beneficios que tendrán las personas ahora que somos región?

A mi juicio, junto con acercar los múltiples servicios a la ciudadanía, la oportunidad de poder conocer mucho mejor sus necesidades y por ende buscar soluciones más concretas, también está el que surja una mayor oportunidad de inversión y creación de empleos, tanto de parte del mundo público como de la esfera privada. Reitero en que tenemos una gran oportunidad de mejorar la vida de los ñublensinos, pero debemos hacerlo con responsabilidad y cuidado, cuidando las altas expectativas que en ellos están cifradas.