¿Por qué juzgamos la sexualidad de los niños como si fueran adultos?

 Es verdad que los temas sobre sexualidad hoy en día ya no son tabú, sin embargo, cuando hablamos de la sexualidad de los niños, más de un adulto tiende a arruga la nariz. A pesar de que hace años ha estado sobre la mesa el tema de la identidad sexual de las personas, se ha ignorado que este hecho en realidad no se origina en la pubertad como muchos piensan, sino que en la infancia. Por lo que nos toca hacernos la siguiente pregunta ¿Los niños y niñas son sexuados? La respuesta es sí.

Es un gran error atender y escandalizar la sexualidad de los niños como si fueran adultos, juzgar las rutinas, o comportamientos sexuales. Todos somos seres sexuados, desde que nacemos, y ello significa que tenemos la capacidad y necesidad de sentir placer en todo nuestro cuerpo, toda la vida, pero de modos diferentes según la edad. Por otro lado, no se debe dar a la sexualidad una connotación sólo del acto sexual mismo, es necesario comprender que el concepto de sexualidad es todo lo que nos cause placer al saciar las necesidades básicas y en todo ámbito, ya sea alimentarse, descansar, reír, la felicidad, etc.

A raíz de todo el desconocimiento con respecto a las personas y los niños con una identidad y orientación sexual diferentes a las tradicionales, nacieron diversas teorías sobre la sexualidad en la infancia..

Según la Asociación Estadounidense de Pediatría y el psicólogo e investigador de la Universidad King´s College de Londres, Patrick Leman coinciden en que entre los 2 y 3 años es cuando muchos niños determinan su identidad sexual o de género, aunque según la socióloga infantil Lourdes Gaitán no habría una edad determinada para ello, ya que el género está influido por el pensamiento evolutivo que las personas tienen dentro.

Una de las personas que hizo grandes aportes sobre la sexualidad fue Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, quien en su libro “Tres ensayos de Teoría Sexual” toca el tema de la sexualidad infantil, indicando que el inicio del todo está en las distintas etapas o fases que desarrollan los niños, tales como la fase oral y la fálica.

 

Cada descubrimiento que los niños realizan desarrolla zonas erógenas que van cambiando de lugar con el tiempo, o expandiéndose al ir creciendo.

Fase oral: Desde que el bebé comienza a alimentarse del seno de su madre, comienza a sentir placer al saciar el hambre, pero también se produce en los labios y la lengua. En su primer año de vida, todo gira en torno a satisfacer las necesidades orales. Esta hipótesis se basó habla sobre el fenómeno del chupeteo, en el cual explica como el bebé deja de mamar para alimentarse, y pasa a repetir la acción para volver a sentir esa sensación de placer. De esta manera, se crea la primera zona erógena, que sería la bucolabial.

Fase fálica: Luego de los 3 a 5 años, estos pequeños sienten la necesidad de explorar sus propios cuerpos. El interés aquí se concentra principalmente en la curiosidad de sus órganos genitales, autoerotismo, masturbación y la diferencia entre sus genitales y los del sexo opuesto.

Es importante que esto no se vea como un acto sexual adulto, puesto que los niños y niñas desconocen esos conceptos aún, debe verse como un autodescubrimiento fluido y natural. Ya que el alarmismo y la mala gestión de la educación en estas fases puede provocar traumas y todo tipo de trastornos, como represión sexual, lo cual puede dejar graves secuelas en la función sexual, psique y conducta social del individuo cuando es mayor.

Las curiosidades de los niños pueden surgir a penas puedan comunicarlas por ellos mismos, por lo que no sólo los padres deben estar atentos y conscientes de la respuesta que darán a sus hijos, sino que en general como sociedad, se debe estar preparados, para no caer en el error de juzgar y recriminar a niños y niñas que sólo intentan descubrir quiénes son.

Consejos para un desarrollo sexual saludable de los niños y niñas

  • No se ría de las preguntas de índole sexual que los niños realizan, respondan con naturalidad y en simples palabras según la edad del niño.
  • No se debe reprimir las conductas que contribuyen a la formación de esa identidad, como frotarse en la cama, tocarse, ya que son conductas normales que son parte de una sana sexualidad.
  • No imponer actividades, colores o vestimenta según su sexo biológico, sino según sus propias preferencias. La mayoría de los padres corrigen constantemente las preferencias de sus hijos con frases como “Las niñas no juegan con autitos” o “las niñas usan rosado y los niños azul”, esto sólo confundirá al niño o niña, quienes aprenderán conceptos errados en su vida.
  • No crear culpas, miedos, y frustraciones reaccionando negativamente a las curiosidades que tienen los niños.
  • Demostrarles que los roles de padres y madres no son predefinidos, es decir, el padre puede criar y la madre ser jefa de hogar, de esta manera enseñamos que él o ella sea capaz de crear su propia identidad y que no está determinada por lo que hacen los hombres y lo que hacen las mujeres.