Rodolfo Díaz Fernández: Un emprendedor que eligió a Ñuble como su lugar en el mundo

En el afán editorial de Murano  Magazine por de mostrarles en cada número  diferentes actores de la sociedad  de nuestra incipiente región, y  rescatar del anonimato a personajes distintivos que van por la vida dejando huellas, por lo que hacen, por sus sueños,  por su tenacidad a la hora de enfrentarse a diferentes proyectos que aportan en distintos ámbitos a  nuestra vida social, humana y económica, convirtiéndose en ejemplos de vida, testimonios reales de lo mejor que aflora de cada uno de nosotros cuando las ganas de hacer lo superan todo, hoy le presentamos a uno de ellos, que tiene la particularidad de no haber nacido en esta región, sino que la adoptó como último destino en su vida, confiesa,  quedarse para siempre en Ñuble, eso es lo que quiere.   

Se trata de Rodolfo Díaz Fernández, quien llegó a Chillan  por amor, escoltando a su esposa, a quien define como una gran mujer, y sin darse cuenta a medida que pasaba el tiempo se enamoró de esta ciudad y su gente, vio en la capital de la nueva región el  espacio idóneo  donde desarrollar todo su potencial, y donde poder canalizar su creatividad y proyectos.  A pesar que se separa de su mujer chillaneja a fines  del año 2016, decide quedarse de todas formas. A él no le gusta hablar de sueños,  prefiere decir  planes y metas, así idea su vida con los pies bien puestos en la tierra, su máxima es: “la vida no te hace, tú haces la vida”, entender y practicar esa filosofía,  a nuestro entrevistado le ha facultado a residir el día a día de manera plena, aprovechando cada momento, cada experiencia.

Rodolfo Díaz es ex  funcionario del ejército de Chile, siendo integrante de la tropa, institución que recuerda con cariño, por todo lo que aprendió y entregó allí. Añadiendo una sazón de orgullo a su voz nos cuenta que la experiencia de haber hecho gran parte de su vida en el ejército lo marcó muy positivamente, aprendió del rigor de una institución castrense que no tolera indisciplinas, faltas de respeto, impuntualidades, etc., reglas de convivencia básica, que empleadas en la vida civil, sin lugar a dudas muchas veces lo hace diferenciarse muy positivamente del resto.  Actualmente Rodolfo es operador turístico, su empresa transporte turísticos Hulk cubre las regiones de Bio Bio y Ñuble, trazando un itinerario de rutas especiales, el objetivo que el turista se asombre y descubra rincones y paisajes memorables y ocultos, como también idiosincrasias, costumbres locales, que potencian poderosamente la experiencia de los viajeros.  Es guía de Rafting en el río Ñuble y además aprovecha su tiempo haciendo un trabajo donde la confianza lo es todo,  en un furgón donde traslada niños a sus respectivos colegios, oportunidad que le dio la tía Elena Venegas que vio en él plena confianza para desarrollar este trabajo.

Rodolfo nació en la ciudad de Santiago el año 1960, pero siendo muy joven los destinos de su carrera militar lo llevó  a vivir a la ciudad austral de Coyhaique, lugar que marcó en todo sentido, los años más felices de su vida reconoce haberlos vivido allá, fue donde  se casó, y conoció el amor por los animales. Siguiendo su pasión por el deporte el año 2001 funda la asociación atlética de Coyhaique, además colaboró con su ex esposa, educadora de párvulos,  en un emprendimiento educativo, el primer jardín ecológico de esa ciudad, Eco House se llamaba, en sus instalaciones procuraron tener una granja educativa y cultivos que favorecían la comunión de los niños con la naturaleza.   

¿Cómo  te definirías?

Como alguien multifacético, inquieto siempre, desde muy niño, y esa condición se proyectó a fuego en mi personalidad y desarrollo personal, profesional y emocional, traduciéndose esos aspectos en un interminable abanico de actividades que he desarrollado y sigo haciendo, para mí la edad no existe, tener 30, 40 o 50, a mi modo de pensar, da lo mismo, yo hago la vida, la vida no me hace a mí.  Soy amante de los animales y soy un activista muy comprometido a la hora de exigir para ellos respeto y trato digno.

Rodolfo, nos podemos imaginar que tu vida debe tener muchos hitos,  puedes contarnos los más importantes, los que son  trascendentales para ti.

Haber sido militar sin haberme manchado las manos y sin tener nada de que arrepentirme en un tiempo muy complejo para nuestro país, es un hito que me marca sin duda alguna. Otro hito es poder haber tenido la posibilidad de conocer diferentes culturas y formas de pensar, gracias a los viajes que he hecho. El año 2008 fui destinado en misión militar a Haiti, ese país me impactó, la pobreza se  manifestaba en todas partes, existía una precariedad muy profunda, sin embargo allá también conocí gente muy buena, llena de esperanza. Igualmente ser padre,  creo,  es un hito para la vida de cualquiera, más ahora que serlo tiene un significado mucho mayor de lo que era antes, ahora los padres somos presentes, somos actores importantes en la vida de los niños, y que fantástico que eso cambió. Tengo cuatro hijos, Ariel, Ismael, Abel y Cristóbal.

Vemos que tienes mucha afinidad con tus hijos…

Para mí los niños son algo sagrado, son el futuro de todo esto, por ende lo que más debemos cuidar, eso me motivó a ser parte del directorio de la  ONG “Sonrisas de Niños”, que va en beneficio de los pequeños  de escasos recursos de Chillán, específicamente en Navidad e inicio del año escolar, con entrega de ajuares, útiles escolares y lo que necesiten.    

Tu biografía nos revela que has sido deportista y el último tiempo escritor, háblanos de eso

Tuve la oportunidad de representar a nuestro país en diversos escenarios deportivos, partí el año 1980, cuando participé en la primera gran carrera de Chile, y ya el año 1984 era seleccionado como atleta en el ejército, y un sinfín de logros más. Como escritor formo parte del Liceo Poético Benidorm de Chillán, institución que me ha recibido formidablemente bien, sobretodo don Carlos Rene Ibacache, uno de los grandes bastiones culturales de la ciudad, también quisiera considerar a don Lionel Henríquez, destacado escritor a nivel internacional, que siempre me ha apoyado en toda esta aventura de escribir. He ganado algunos concursos literarios, como la mención honrosa en poesía por el poema “Papá desde Lejos”, y he publicado Detrás del uniforme Haití. Ya pronto publicaré  la obra “La cadena del maltrato”.  Para muchos puede resultar extraño esta mezcla escritor militar, pero en mi conviven en un equilibrio perfecto un hombre muy fuerte y uno tremendamente sensible. Sentencia.

Rodolfo Díaz Fernández,  pertenece al grupo de personas que distingue la vida desde un mirador diferente, con una inquietud natural por querer hacer cosas siempre por el prójimo, eso es entender vivir en sociedad, y Rodolfo lo entiende y lo practica, un aporte no cabe duda para esta nueva región de Ñuble, y que gratificante es enterarse que aun por las calles de Chillán caminan numerosas personas dispuestas de hacer del mundo un lugar mucho mejor para vivir.