Venezuela, de la crisis económica a la crisis humanitaria

Existe un hermoso país latinoamericano, ubicado en América del Sur. Un territorio lleno de gente alegre y positiva, es el país donde ¨todos somos chéveres¨ y tiene las mujeres más hermosas del mundo según los rankings de belleza a nivel mundial. Su gente tiene corazón de arepa y alma de agüita e´ coco. Donde todos los extranjeros son bienvenidos si son ¨panas¨ y cualquiera te invita un cafecito para pasar la tarde conociendo a la familia. Un paraíso lleno de playas que te curan el alma, y montañas que te hacen sentir un pájaro en el mejor vuelo de su vida. Sí, les hablo de hallacas en navidad, de pabellón en el almuerzo, de cachapas con queso cebú y un patacón para cerrar la noche, sí, les hablo de Venezuela.

A pesar de todas las maravillas que tiene este país, de sus cientos de minerales, millones de reservas de petróleo y sus ricos suelos donde cualquier agrónomo viviese como en un sueño, Venezuela pasa por la mayor crisis humanitaria que se haya visto en su historia. Ya no es solo la pobreza, la falta de medicamentos y alimentos, ya no es solo la inseguridad y las mafias, ahora, están perdiendo las condiciones humanas. 

Hay escases de agua potable, de mantenimiento eléctrico, de insumos médicos, los supermercados están vacíos, las farmacias tienen de lujo las alacenas y las calles se llenan cada día más, de ciudadanos en situaciones precarias. Duermen en las aceras, comen de la basura, y se deteriora cada vez más su sentido humano. La situación del país en materia de salud es catastrófica,  se han registrado 1557 muertes por falta de insumos en lo que va de año. Durante el 2018, se segaron 26 mil 616 vidas en el territorio, aseguró el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV). De dicha cifra, 5 mil 535 fueron por efectivos de las fuerzas de seguridad del Estado.

Es por ello, que algunos países de Latinoamérica y el mundo, incluyendo Chile, han alzado la voz contra un régimen dictatorial, para hacer eco de la precaria situación que afecta cada día más a su gentilicio. Ya no existen clases sociales, solo existen los que están en el ¨Alto mando¨, llámese cúpula de Gobierno, militares aliados y amparados por estos mismos, y la pobreza, una miseria que reina en las calles y hace estragos a su marcha.

Pese a todo esto, los venezolanos siguen sonriendo día con día, levantan la cabeza con la fe intacta de que la pesadilla pronto terminará. Son muchos los jóvenes venezolanos que emigraron en busca de un mejor futuro, de oportunidades y de trabajo, con el simple objetivo de poder comer tres veces al día y llegar seguros a sus casas. Es lamentable ver a tus padres, tus hermanos o amigos por una videollamada, y decirles que todo está muy bien, que es excelente el país que te recibió con los brazos abiertos, cuando muchas veces la realidad es otra. No en todos los países son bien recibidos, no todos los gentilicios entienden que somos humanos y tenemos los mismos derechos, no todos los locales practican el respeto y la comprensión, no todos entienden las razones para salir de un caos descomunal. Pero reitero, los venezolanos siempre ¨echan pa´ lante¨.

Me disculpo si utilizo algunos modismos venezolanos, es intrincado no dejarse llevar por la emoción, ya que este texto lo escribió una joven ORGULLOSAMENTE VENEZOLANA.

Estefany Pirela

Chillán, 2019