16 de agosto, aniversario muerte del rey del rock; Elvis Presley

Desde muy niño el ritmo de las canciones de Elvis Presley marcó mi gusto musical. Esto, debido a que mi padre solía escucharlo regularmente en casa, aplicando el mayor volumen a su equipo de la marca alemana Grundig. Desde ahí, se transformó en mi artista favorito y lo escucho a lo menos una vez a la semana. El año pasado, tuve el honor de asistir junto a un gran y entusiasta amigo al más importante tributo que se realiza a nivel mundial, un espectáculo sin precedentes que se llevó a cabo en el Movistar Arena. Este show tuvo la particularidad de tener como anfitriona a su viuda Priscilla Presley. El concierto fue acompañado por una orquesta sinfónica, quienes junto a la voz e imagen de Elvis, nos hicieron bailar y emocionar con cada una de sus canciones.

El show mostró material inédito que atesoraba Priscilla, compuesto de sesiones sinfónicas que Elvis grabó en vivo y que nunca llegaron a editarse, además de material personal de su vida cotidiana, de su personalidad y su sentido del humor, dando la sensación de que estaba ahí de verdad.

Es increíble pensar que a 42 años de la muerte de este incomparable artista aún lo escuchen no tan solo la gente de la época, sino también nuevas generaciones que año a año se van sumando a la admiración del Rey del Rock.

El legado de Elvis es innegable: fue el primer músico en bailar de forma desenfrenada en el escenario y pudo botar las barreras raciales que existían en aquella época, al comercializar el género del Rock and Roll, orientado especialmente a las personas de raza negra, transformándolo en algo cool y revolucionario para la época.

Al igual que muchos grandes artistas tuvo una vida desprolija y llena de excesos. Antes de fallecer, padecía glaucoma, presión arterial y daños en el hígado, producto del abuso de  toneladas de drogas que se ingestó en el organismo.

Más allá de eso, Elvis sigue siendo una leyenda, una leyenda más viva que muerta, y a través de estas sencillas palabras, agradezco las cientos de veces en que me ha hecho cantar sus canciones, y también por las veces, en que la emoción me ha hecho caer más de alguna lágrima…

Rodrigo Lagno Soto

Director Ejecutivo 

Magíster en Administración y Gestión