Democracia Directa

Democracia Directa

Una parte importante de la desconfianza con la política guarda relación con que el modelo de democracia representativa, en el cual votamos para que alguien represente nuestro sentir y nuestro pensar, ha resultado poco eficiente dado que finalmente la mayoría de esos representantes han terminado defendiendo sus propios intereses o los de sus partidos y no han representando de manera fiel ese sentir y ese pensar de quienes los eligieron.

Esta situación, característica de la crisis política que vivimos hoy en día, nos han ido convenciendo de que la mejor manera de hacer valer nuestros derechos es exigiéndonos de manera presencial. Es lo que entendemos como democracia directa.

Ante esta enorme oportunidad de poder redactar una nueva Constitución, la participación ciudadana y el ejercicio del pensar de nuevo los esquemas democráticos, se hacen prioridades de primer nivel. Deben ser parte integral de nuestro nuevo Chile al menos, los siguientes puntos.

  1. Creación de instancias revocatorias. La ciudadanía debe tener el derecho de poder otorgar poder, pero también de quitarlo. Las instancias fiscalizadoras del propio Congreso, no son suficientes. Al ser todos parte de la misma rueda no se genera credibilidad a la hora de controlar que nuestros mandatados cumplan con sus obligaciones. Hacen caso omiso a los compromisos de las campañas y es muy evidente, de que lo que prima, es el formato de decir lo que se quiere escuchar para, luego de ser electos, hacer lo que les conviene más. La nueva Constitución deberá crear el marco para la existencia de Leyes que permitan a la ciudadanía realizar referéndums que puedan quitar a un ciudadano electo su categoría representativa cuando las circunstancias de probidad e incumplimientos pactados en campaña no se cumplan. Y esto debe ser válido desde el Presidente hasta los Concejales en las municipalidades.
  2. Creación de plebiscitos para definir materias de alto interés público. Debemos generar cultura de elegir, por lo mismo la Nueva Constitución deberá proteger el derecho a definir de manera directa sobre aquellas materias en las cuales el Congreso no logre definiciones en tiempos determinados o estas definiciones sean opuestas al interés general de la ciudadanía. Este mecanismo debiera aplicarse a nivel nacional, regional y municipal, una vez al año en una fecha determinada.

Es importante señalar que para estos grandes temas deben estar acompañados por medidas adicionales que cautelen que la ciudadanía esté realmente informada y sepa que se esta definiendo, de lo contrario se es susceptible de ser manipulados por los mismos poderes de siempre, que son quienes tienen el dinero para poder masificar mensajes propagandísticos y captar la definición del desinformado. Por ello, es que paralelamente se debe implementar:

  1. Sistema de Educación Cívica desde la Educación Básica. Favorecer el espíritu crítico, el conocimiento y la capacidad de generar una toma de decisiones informada y consciente. Cuando el Pueblo no sabe, es engañable.
  2. Regulación de los medios de comunicación. Se debe cautelar la existencia de una diversidad de medios de todas las tendencias y generar un control sobre las informaciones falsas e infundadas que puedan convertirse en publicaciones o emisiones tendenciosas o manipulantes de la realidad con la finalidad de obtener divisas particulares.

La concepción de la Democracia Directa, evidentemente no puede ser absoluta, de lo contrario el caos sería inevitable. Pero establecer mecanismos para que la ciudadanía no deba generar revoluciones gigantescas para poder ser escuchados es hoy sin duda una necesidad imperante dentro de los desafíos de la Nueva Constitución.

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