Educar para la nueva era

Es importante saber que en tiempos de rápidos cambios la formación de las nuevas generaciones debe ser un punto muy importante a considerar. Y obviamente aquí, la educación, cumple un rol fundamental. La educación debería consistir en un proceso continuo desde el nacimiento hasta la muerte de cada ser humano. Es un proceso que gravita esencialmente en reconciliar la relación entre el espíritu y la materia, tal debe ser el objetivo primordial de las nuevas técnicas educativas, ya que cada día y a pasos agigantados se va  dejando atrás el plano material para reconciliarse también con el plano espiritual.

En países más desarrollados que el nuestro, ya se está perdiendo la tendencia a asociar “educación” sólo con la instrucción de los jóvenes y con extendidas materias académicas. Hoy en las salas de clases de esos países se habla de la salvación del planeta, de la comunión con Dios, o de vida sana y alimentación saludable. El conocimiento por sí mismo es un callejón sin salida, a menos que actúe en relación con el entorno, las responsabilidades sociales, las tendencias históricas, las condiciones humanas y mundiales, y, por encima de todo, con la evolución de la conciencia.

Es por ello,  que es urgente la necesidad de plenitud –el desarrollo completo de la persona, espíritu, alma y cuerpo como una unidad integrada, y la aceptación de todo el planeta como un área de experiencia y responsabilidad personal y social.

En tiempos como este, donde a veces da la sensación de que todo está perdido, es cuando la educación que se entrega en escuelas, colegios, institutos o universidades cumplen un rol importantísimo,  aun cuando la educación que se entrega en el hogar sigue siendo la más importante por ser la base de la formación de las personas.

Hoy se hace hincapié en la necesidad de educar para la nueva era. Donde encontremos planes de estudio que hablen nuevamente de filosofía, de educación cívica, donde se integren desde la educación básica nuevas asignaturas como la importancia de género, psicología, educación financiera, y por sobre todo educación emocional.

Entonces, debemos replantearnos nuevos objetivos educacionales tanto en el aula como también en el hogar, con el claro fin de  tener generaciones cada día más comprometidas con sus vidas y con la de todos los demás. Es ahora el cambio, es ahora cuando debemos seguir en el desarrollo de la evolución humana…

Rodrigo Lagno Soto

Director Ejecutivo 

Magíster en Administración y Gestión