¡Feliz día de la mujer!

A lo largo de la historia tanto el rol de la mujer como el del hombre han tenido cambios sustanciales, los que han sido de una u otra manera propiciados por los procesos de transformación social. Sin embargo, sería injusto desconocer que para las mujeres las oportunidades y los espacios no han sido un regalo, sino una lucha permanente, la cual se ha desarrollado en los más diversos ámbitos; comenzando por la familia y siguiendo por la salud, la educaciónn, la política, la justicia y tanto otros, según como haya podido fecundar la motivación en nuestros corazones.

Las mujeres hemos tenido que hacer valer la labor doméstica como un trabajo tanto o más importante que la de proveer; las que hemos decidido trabajar fuera del hogar hemos tenido que trabajar más y ganar menos; y peor aún, muchas han pagado con su vida solo por el hecho de ser lo que son. Es por eso que quienes hemos tenido más fortuna y hemos sido reconocidas como pares en roles históricamente masculinos, tenemos una responsabilidad mayor hacia nuestro género.

En lo personal, la acción social ha sido siempre mi motor e inspiración. Años de trabajo y aprendizaje han permitido nutrirme de historias, anécdotas, tragedias, proyectos y sueños y así, se ha ido construyendo mi propia vida, la que a veces, sin darme cuenta, está con el acelerador a fondo y es cuando, aparecen mis cables a tierra para recordarme que también es importante y sano darse tiempo para una misma. 

Nuestro actuar puede estar motivado por el amor, la libertad, la independencia económica, la valorización personal, etc., pero nunca debemos olvidar nuestro bienestar emocional, ya que es indiscutible que las mujeres contamos con una inteligencia práctica, sensibilidad e intuición únicas que nos permite ser resilientes y sacar adelante lo que nos propongamos. Y es que el desafío no pasa por nuestras capacidades, sino por cómo se empareja la cancha, cómo logramos que el punto de partida con los hombres y entre las mujeres sea en igualdad de condiciones.

Actualmente, las mujeres nos desenvolvemos y desarrollamos en un medio que estimula la búsqueda de nuevas metas, por lo cual, muchas veces nos debatimos entre la profesión u oficio, la maternidad, la administración del hogar y la necesidad de crecimiento personal. Si trabajamos, sentimos culpa por la disminución del tiempo con nuestras familias y la lucha por crecer en un universo laboral que nos demanda atención completa y nos lleva a un nivel de autoexigencia enorme para sostener los pilares del trinomio hijos, pareja y trabajo. 

Nos toca difícil, no hay duda, se habla de “los roles de la mujer en la sociedad actual”: madre, esposa amiga, pareja, trabajadora, administradora y sostén emocional del hogar, pero se olvida que el primer rol de la mujer es justamente ser mujer, con nuestra identidad y forma de ver el mundo que nos hace únicas. 

Es por eso que hoy más que nunca la acción social de las mujeres chilenas y particularmente las ñublensinas es lo que necesitamos poner a disposición para crecer con más convicción que nunca de que se pueden equiparar las oportunidades y así consolidar un desarrollo equitativo.

Paola Becker Villa