La patria ausente

La patria ausente

Hace un par de semanas atrás celebrábamos las Fiestas Patrias y se escuchaban más que en cualquier otra época del año cuecas, tonadas y rimadas payas. Lo cierto es que la música, los bailes, la vestimenta, así como las comidas, las bebidas y las leyendas, forman parte de ese acervo cultural que nos liga a la patria. Sin embargo, esa identificación y el orgullo de sentirse chileno parece ir en declive: durante algunos días atrás, el Laboratorio de Encuestas y Análisis Social de la Universidad Adolfo Ibáñez publicó un artículo (“¿Chile, Chile lindo? El orgullo de ser chileno”) basado en la Encuesta Mundial de Valores, que se aplica cada 5 años y que abarca 80 países, que muestra una baja en el porcentaje de quienes se sienten “bastante orgulloso” o “muy orgulloso” de ser chilenos. Por el contrario, se ha producido un aumento de aquellos que se consideran “para nada orgulloso” o “no muy orgulloso” de serlo.

Dicen que es difícil querer lo que no se conoce, y creo que eso es lo que le pasa a esos jóvenes que no se identifican con Chile o no sienten orgullo por su país: las carencias y decadencia progresiva de nuestro sistema educativo en el último medio siglo no solo se evidencian en educandos que apenas entienden lo que leen, sino también en ciudadanos que no conocen ni valoran la historia de su país.

La disminución progresiva de las horas destinadas a enseñar la historia nacional ha permitido que personajes como Jorge Baradit tengan éxito con publicaciones que tergiversan negativamente los hechos y mancillan la imagen de nuestros próceres y héroes.
A ello debemos sumar la intención manifiesta de algunos grupos políticos que tienen como norte destruir nuestro concepto de nación, pasando a llevar los valores y símbolos patrios más elementales. Ello quedó de manifiesto en la ceremonia de investidura de los convencionales constituyentes, muchos de los cuales no respetaron ni a nuestro Himno Nacional, ni a los jóvenes que lo interpretaron. Para justificar tal decisión, la convencional constituyente Rosa Catrileo declaró: “Este es un cambio de paradigma, que queremos que quede de manifiesto en la nueva Constitución y en la Convención, que es que aquí somos diversos pueblos, naciones preexistentes al Estado, y nosotros somos los soberanos, los que vamos a refundar o dar esta nueva institucionalidad del Estado” (EMOL, 13 de agosto de 2021).

En definitiva, ese interés refundacional del Estado de algunos convencionales constituyentes tiene por propósito destruir nuestro concepto de chilenidad, generando aún más división en el país, llevándola a un nivel que va más allá de la política contingente.

En lo personal, quiero que la nueva constitución me permita seguir sintiéndome orgulloso de ser chileno, y no ajeno a mi propia patria.

José A. Ugolini

Abogado.

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