La vacuna del confinamiento

La vacuna del confinamiento

Cuando en Febrero pasado me encontraba representado a Chile en uno de los campeonatos de Físico Culturismo y Fitness más importantes a nivel Sudamericano en Medellín – Colombia y tras venir cosechando una seguidilla victorias en terreno Nacional, ni siquiera imaginaba que estaba tan próxima una catástrofe a nivel mundial que nos obligaría a todos a replantear lo que somos y lo que hacemos.

Hasta entonces mi carrera como deportista estaba en pleno ascenso, lo que era parte de un prometedor futuro para este año 2020. Hoy, toda esa multitud de medallas y trofeos que me rodea en mi hogar, son mudos recuerdos de un ansiado regreso.

En estos meses de pandemia hemos sido testigos de cómo nuestras aspiraciones personales se han visto postergadas y cómo en algunos momentos se ha asomado la debilidad y la falta de motivación. Esas sensaciones son muy semejantes a las que siente un deportista cuando no obtiene el resultado esperado o cuando queda a un paso de la gloria luego de mucho tiempo de trabajo duro. En esos instantes tienes la opción de quedarte ahí, lamentándote, o bien seguir adelante, reinventarte y volver a intentarlo, pero con más fuerza.

A lo largo de mis años de entrenamiento, poco a poco me he vuelto más fuerte, no solo físicamente, sino que también psicológica y emocionalmente. He aprendido que una caída duele, pero más duele caer y no volver a levantarse. Y es que el ejercicio y el deporte te llenan de vida; cuando completas una sesión de entrenamiento en donde te propusiste un desafío y lo conseguiste, te llenas de satisfacción y sientes que eres capaz de conseguir cosas muy grandes si es que realmente te lo propones. Te das cuenta de que si aplicas el mismo coraje y entusiasmo a cada cosa que hagas en tu vida, alcanzarás todas las metas que te impongas, por difíciles que parezcan.

Hoy no contamos con gimnasios o espacios deportivos abiertos. Sin embargo, eso no es impedimento para desarrollar un plan de ejercicios adecuado en nuestros hogares o bien en forma reducida al aire libre. Recordemos como entrenaba Rocky para darnos cuenta de que con poco se puede hacer mucho. BComo un profesional de la actividad física, mi principal recomendación es que durante este periodo te mantengas lo más activo posible.

Aprovecha el tiempo libre que tengas en casa y busca el deporte o el ejercicio que más te acomode y que puedas realizar de forma segura. Si eres nuevo en estas prácticas, no te exijas de tal forma que llegues a sentir molestias, ya que eso puede provocar que te disguste y no quieras volver a realizarlo. Dale tiempo a tu cuerpo para que se adapte gradualmente a las diferentes cargas de trabajo.

Es importante considerar que el progreso físico es una de las tantas motivaciones para realizar ejercicio, pero también lo es mantenerse sano, activo y fuera de todo cuadro de estrés. Las largas horas sentados frente al computador, las interminables filas o los desacuerdos en el trabajo, pueden provocar diferentes grados de irritación, lo que consecuentemente se lleva a casa y se termina transmitiendo a nuestro entorno.

Lo importante de todo es ser constante. Sigue una rutina de ejercicios que dure como promedio 40 a 60 minutos, tres o cuatro veces por semana. También es recomendable complementarla con una alimentación saludable, algo fundamental si lo que quieres es progreso. Y si eres madre o padre de familia, aprovecha que tus hijos pasan más tiempo en casa para que hagan ejercicio junto contigo, cambien sus hábitos de alimentación y de paso dejen de lado el celular o los videojuegos por algo mucho más sano. Esta es la mejor vacuna para el confinamiento.

Miguel Ángel Perotti Bravo, Profesor de Educación Física y Salud.

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