Patria sana en mentes sanas

Chile lo formamos los chilenos, y para que Chile sea una patria sana y feliz requiere que los chilenos seamos gente sana y feliz. Esto es lo grande del ser humano: más felicidad logra cuanto más se esfuerza en el bienestar de los demás. El dicho bíblico: “Mayor felicidad hay en dar que en recibir”, tiene su confirmación también en la experiencia psicológica contemporánea.

Si los chilenos somos hombres y mujeres de mente sana, limpia, de corazón grande y generoso, con capacidad de perdón y reconciliación, hombres y mujeres de palabra, cumplidores, rectos, sin doblez ni engaño, entonces y solo entonces, seremos una gran patria.

Esto es mucho más importante que izar bosques de banderas para las fiestas, y más importante que el emocionarse hasta las lágrimas ante el himno nacional. Hay emociones de momento, hasta con lágrimas, pero sin compromiso profundo; pasado el momento emotivo se las lleva el viento. Serios estudios psicológicos contemporáneos prueban que las personas que se sienten más felices suelen ser también las más sanas mentalmente, las que más participan en asuntos sociales y comunitarios, las que más se preocupan y desvelan por otros en forma desinteresada, las más solidarias. Suelen ser también las que mejor realizan su trabajo, como dice Eugenio Tironi.

En seguida tenemos que aclarar algo: salud mental, felicidad, equilibrio psíquico, no es sinónimo de “pasarlo bien” y no sufrir. Aclaramos esto porque en la modernidad líquida que vivimos -según acertada expresión de Zygmunt Bauman- todo lo que se nos antoja parece que hemos de conseguirlo inmediatamente; que las cosas que nos gustan las hemos de alcanzar sin esfuerzo alguno; que la felicidad está centrada en el dinero y placer del momento. Así, puede haber algunos de nuestros conciudadanos que piensen que felicidad y facilidad son la misma cosa; que salud mental es incompatible con el dolor y esfuerzo; que el trabajo costoso y la perseverancia son incompatibles con la felicidad. Gran error.

El hombre feliz, la mujer feliz, las personas de mente sana, suelen ser también personas con muy buen nivel de tolerancia a la frustración. Es decir: no porque sufran contrariedades y dificultades, no porque deban trabajar mucho para conseguir algo, no porque tengan que llamar una y mil veces a cualquier puerta en busca de sus objetivos, estas personas dejan de ser felices y sanas. No se frustran a pesar de las adversidades. Son personas firmes, psicológica y espiritualmente recias, fornidas: no se arredran ante las dificultades y siguen luchando felices hasta el final. Felices a pesar de los problemas y conflictos de cualquier tipo. Todos conocemos personas así, personas cuya vida no ha sido o no es fácil, que deben enfrentarse todos los días a obstáculos y escollos de cualquier tipo, y sin embargo mantienen firme serenidad, gran paz interior, y contagian felicidad.

Es más sana y feliz la persona que hace bien lo que tiene que hacer en el día a día que la persona que va picoteando en busca de momentos de intensa novedad o satisfacción. Aquel evento extraordinario, por ejemplo un maravilloso viaje exótico, pudo haber producido una buena experiencia gozosa a esta persona, pero esa experiencia pasó en un instante, y solo queda un recuerdo, a veces bastante difuso y confuso. Sin embargo, esa profesora comprometida con su misión, esa madre que hace día a día lo que tiene que hacer en sus tareas familiares y domésticas, que cumple todo con gran amor y encanto, es la mujer más feliz del mundo, aunque a unos ojos de mirada superficial pueda parecer que todos los días cumple con las mismas rutinas aburridas. Esa mujer es perseverante en lo de todos los días, y nunca se aburre, porque todo lo hace con amor. Donde hay amor no hay aburrimiento. 

Pensando en nuestra patria conviene que nos preguntemos si los chilenos nos caracterizamos, entre otras virtudes, por la buena práctica de la perseverancia; ser perseverantes consiste en el empeño y tenacidad para hacer lo que hacemos, terminar bien lo que uno empieza, persistir en la tarea aunque haya dificultades y obstáculos. Pues bien, hoy sabemos, gracias a los estudios de la psicología positiva, que todas estas prácticas están asociadas a la salud mental y a la felicidad. Pensar en nuestra patria nos lleva a valorar todo lo que de verdad nos convierta en personas más sanas y felices.

José Luís Ysern de Arce

Psicólogo