Pía Sandoval, Delegada Presidencial Provincial de Punilla

Pía Sandoval, Delegada Presidencial Provincial de Punilla

El tema mujer es transversal, no es ni de izquierda ni de derecha, va más allá

Abogada de profesión, la exgobernadora de Punilla, hoy Delegada Presidencial Provincial, es apasionada de su trabajo, del servicio social, del tema de género y de disfrutar su tiempo libre en familia y con sus dos perros: Donka y Polo.

Abogada, mujer, hija, hermana, nieta, amante de los perros, con dotes artísticos y culinarios. Así, en términos generales, se define Pía Sandoval Manosalva, exgobernadora de Punilla, hoy Delegada Presidencial Provincial. Es que son varios los frentes donde día a día se desenvuelve esta chillaneja inquieta, de 33 años, hija de un padre ingeniero industrial y una madre agricultora, que según revela “es de donde viene ese amor a la tierra, a Chile y a sus raíces (…) mi abuelo es un gran agricultor de Ñuble, conocido. A veces donde voy me preguntan si por mi segundo apellido hay parentesco”.

Estudió en el Colegio Chillán, y hoy cuenta en su currículum con un diplomado en Derecho Administrativo Sancionador y pronta a terminar un Magister en Política y Gobierno. Sus pasos por el municipio de la capital regional y por Serviu, durante siete años, primero en el Departamento de Operaciones Habitacionales y luego como Jefa de Gabinete, marcan también su carácter de servidora pública. “Como yo digo, la práctica hace al maestro y el tema habitacional es un tema que domino bastante, me manejo muy bien con políticas púbicas relativas a vivienda, con los decretos y programas, la Ley de Urbanismo, porque lo tuve que aplicar mucho en ese tiempo que estuve en Serviu, y es algo que me apasiona mucho. El tema de vivienda es trascendental para los seres humanos, en la vida de las familias, que es donde estamos con ellos, nuestro tesoro más preciado y ahí pasamos momentos bonitos y otros no tanto, pero la casa de cada uno es su refugio”, sostiene.

Pintar, cocinar y molestar
Pero no todo es trabajo y servicio a los demás, en su tiempo libre “me encanta pintar”, reconoce. “Lo hago desde niña, tengo ahí mi talento oculto, trabajo técnicas como óleo, pero el último tiempo me he dedicado más al acrílico, con pinturas surrealistas y también me dedico un poco a la decoración, si encuentro un macetero, por ejemplo, lo pinto, pinto piedras, marcos de foto, lo que encuentro. Me gusta mucho crear y los colores”, añade.

“A veces también me toca colaborar en casa, vivo con mis padres y mi hermana siete años menor. Me toca cocinar, cuando puedo, porque no tengo el mismo tiempo que antes, pero me gusta crear platos e inventar cosas en la cocina”, agrega sobre uno de sus pasatiempos. “Lo otro que me gusta harto es jugar con mis perros, me encanta pasearlos y llevarlos a distintos lugares donde puedan salir a correr, con eso soy feliz”, cuenta. Su “placer culpable”, como lo llama, es “molestar a mi hermana, disfruto molestándola, me mato de la risa haciéndole bromas”, reconoce con humor.

Ser mujer y el trabajo: “Sí se puede”
Punto importante en la vida de Pía Sandoval es el trasfondo que la llevó a elegir por el servicio público como su opción laboral, la que va más allá de una actividad remunerada. Su paso por trabajo voluntario en la Corporación Calcuta y, durante el terremoto, en Desafío Levantemos Chile, asegura, fue fundamental.

“A veces me preguntan si teniendo una profesión que pudiera estar ejerciendo sin mayores dificultades por qué ingresé al servicio público, y creo que la vida nos presenta ciertas aristas y depende de nosotros ver estas distintas señales. En mi andar me fui dando cuenta que existen personas que tienen carencias y necesidades, te vas dando cuenta que uno se encasilla en ciertas realidades que no son representativas a lo largo de Chile, tanto nivelando hacia arriba y hacia abajo, hay limitaciones que fui viendo y que me fui dando cuenta que cuando uno quiere y puede ayudar, se puede, y así le fui tomando gusto al servicio público, a ese pago que no se ve, a esa sonrisa, a ese ‘que Dios la bendiga señorita’ y fui transformando ese gustito en una pasión que hoy día me tiene enfocada en mi trabajo como Delegada Presidencial Provincial de Punilla y enfocada a servir a mi país con lo que estoy haciendo”, asegura orgullosa.

¿Su objetivo a corto plazo? “Cumplir el mandato del presidente Piñera hasta el 11 de marzo de 2022, me interesa seguir desarrollando mi trabajo como lo he hecho hasta ahora, de manera participativa, de la mano con los dirigentes y más adelante veremos qué nos depara el destino”, asegura.
Con temor a sonar anticuado, pero viendo por ahí algunos resabios de esto ¿Cómo se enfrenta, como joven y mujer, un cargo de autoridad como el que actualmente ocupas?
“Me preguntan cómo lo hago siendo tan joven y siendo mujer. En primera instancia cuando llega una mujer joven como en su comienzo fue ser Gobernadora, que como ustedes saben ejerce ciertas facultades que le delega el Presidente de la República como orden y seguridad y cómo te vas relacionando, por ejemplo, con las Fuerzas Armadas, de repente genera cierta curiosidad, si es que se puede decir así, y me tuve que ir adaptando, por eso es necesario que día a día las mujeres vayamos tomando más espacio, nosotras podemos, hay que ponerle toda la tinca (sic) como digo yo y todo el ímpetu para poder desarrollarnos, hoy en día las mujeres no somos como antes, sino que ya no estamos en las casas, salimos a la universidad, trabajamos, cumplimos roles importantes, siempre les digo, aunque suene un poco autorreferente, sobre todo a las chiquillas de sectores rurales, que sí se puede, sí se puede estudiar y trabajar, que sí se puede ejercer cargos de liderazgo, que sí se puede tener un rol importante y sí se puede tener voz para demostrar que las mujeres vamos ocupando más cancha y no tenemos que vernos disminuidas frente a los hombres que han tenido un rol más protagónico en temas como la política”, explica.

Trabajo por la mujer
Como marca en su respuesta, Pía Sandoval tiene un speach donde la palabra mujer suena fuerte y constante. Así lo expresa e intenta llevar a la acción, por ejemplo, con la recientemente formada mesa de trabajo de violencia contra la mujer que lidera en la Provincia de Punilla, que también dan vida la Seremi de la Mujer, Sernameg, Carabineros, la Policía de Investigaciones y Prodemu.

“He tomado la decisión de tomar estas banderas de lucha, porque para mí el tema mujer es transversal, no es ni de izquierda ni de derecha, va más allá. Ir trabajando con esto es súper importante, y no solo lo creo, lo aseguro, por eso hemos desarrollado una mesa de trabajo para abordar un aspecto súper preocupante a nivel país y en nuestra Provincia de Punilla, como lo es la violencia contra la mujer (…) Sin duda el tema mujer es algo muy importante y me apasiona, sobre todo en una provincia que tiene muchas comunas rurales y ahí es donde pretendo ir trabajando y enseñándole a las mujeres que sí tienen potencial, que sí se puede y que sí tienen voz”, afirma.

Su meta, ambiciosa pero factible, según adelanta, es extender esta mesa de trabajo de la mujer en toda la Región, “y ser pionera, establecer instancias no solo contra la violencia hacia la mujer, sino que teniendo claridad que el tema va mucho más allá”. Su experiencia laboral con el mal llamado “sexo débil”, agrega, ha sido un motor para “tomar esta bandera”. “En general, quienes más me paran para recordarme que trabajamos juntas son mujeres, dirigentes de vivienda que sacaron adelante a sus comités para conseguir el sueño de la casa propia después de 10, 15 o 20 años. Ahora también lo veo en dirigentes de los APR (Agua Potable Rural), de adultos mayores, de juntas de vecinos y trabajar con ellas para mi es súper enriquecedor, porque son el corazón de la Provincia, quienes mueven y gestionan muchos avances”, asegura.

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