Uso de pantallas en tiempos de pandemia

Uso de pantallas en tiempos de pandemia

Con asombro, hace unas semanas me di cuenta que he aumentado casi al doble el tiempo de uso diario que hago de mi equipo móvil; eso sin sumar el computador. Observando mi entorno más cercano, veo que ocurre algo similar. Y es que debido a la situación actual de confinamiento, las pantallas, llámense celulares, tablets, televisores, computadores, etc., se han convertido en una compañía cada vez más habitual. Para muchas personas las pantallas son una herramienta para comunicarse a distancia con sus seres queridos; para otros, un instrumento para trabajar o estudiar, y para una gran cantidad, una fuente de entretenimiento.

Antes de la pandemia, el uso de pantallas ya era habitual, y era tema de estudio en cuanto a su impacto en la salud, afectando a personas de todas las edades. El año 2014, según un estudio del CNTV, en Chile más de la mitad de los niños y adolescentes, son propietarios de un teléfono móvil conectado a internet. En cuanto al tiempo de pantalla, algunos estudios internacionales, anteriores al confinamiento, afirman que los niños las ocupan 6 horas al día, 9 horas los adolescentes y 11 horas los adultos. Actualmente, no se cuenta con muchos estudios, pero es evidente que el confinamiento ha hecho que esas cifras aumenten. Esto es relevante, considerando que muchos estudios dicen que pasar demasiado tiempo frente a la pantalla puede traer algunos problemas de salud, como por ejemplo dificultades para dormir de noche, aumento del riesgo de desarrollar déficit atencional, ansiedad y depresión, y riesgo de aumento de peso.

Por lo anterior, es necesario tener claridad acerca del uso apropiado de pantallas. Hay recomendaciones generales, aunque un factor importante es la edad de la persona. En este sentido, debemos considerar que el sistema nervioso pasa por periodos de mucha sensibilidad a la influencia ambiental durante la mayor parte de la niñez. Por lo tanto, como si fuera una verdadera esponja, el cerebro absorbe cada experiencia, lo cual influye sobre el desarrollo cognitivo, emocional y social de la persona. La Asociación Americana de Pediatría, respecto al tiempo en pantalla, establece que en menores de 2 años, no es recomendable su uso; de 2 a 6 años, menos de una hora; entre los 6 y los 12 años, no más de dos horas. Los adolescentes pueden ocuparlas más tiempo, sin superar las 3 o 4 horas. Actualmente, solo en clases por videoconferencia los niños ocupan entre 1 y 2 horas diarias; por lo tanto, emplear pantallas para entretenimiento debiera reducirse al mínimo posible, y quizá solo los fines de semana aumentar la cantidad de horas. El rol de padres y cuidadores es fundamental, ya sea supervisando, limitando, educando y reflexionando acerca de los contenidos. Con los más pequeños es bueno saber qué están viendo, y para ese propósito existen herramientas para gestionar el uso de los aparatos móviles, controlando el tiempo y decidiendo qué aplicaciones instalar en el dispositivo del niño. Con los adolescentes, es bueno establecer confianza y orientarles, especialmente en el contexto de las redes sociales. El adulto es un modelo de la conducta de los niños, por lo tanto debemos evitar el uso excesivo de pantallas (no podemos decirles que no las usen, si pasamos todo el día pegados al teléfono); el autocontrol es relevante, aunque también hay aplicaciones que nos ayudan a gestionar el uso de nuestros propios teléfonos. Además, es bueno establecer reglas para usar la televisión y los teléfonos durante las comidas y reuniones familiares, evitar la presencia de pantallas dentro de las habitaciones de menores de edad y no asociarlas con recibir un premio.

Debemos considerar que no todo el uso de pantallas es nocivo: por ejemplo, a la novia distanciada a 500 kilómetros de su novio, una videollamada la hace sentirse más cerca. Quizá no podemos eliminar las pantallas, pero sí interactuar con ellas de manera prudente y con criterio, evitando los excesos, y muy importante, dejando espacio a otro tipo de actividades diferentes. Recordemos que hay muchas otras actividades que podemos realizar, tal como jugar un juego de mesa, leer un buen libro, hacer deportes o salir a disfrutar del aire libre. Tengo fe en que pronto esta situación de pandemia va a terminar, y saldremos fortalecidos, con muchas lecciones aprendidas.

Horacio Labbé, psicólogo, Magíster en Salud Pública.

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