Vida Universitaria: Un espacio sin límites

Ser estudiante universitario es darle vida a algo mayor que nosotros, es poner todo el empeño y las ganas para formarse como el mejor en su área, de a poco o de a mucho, lo importante del profesional es adquirir los conocimientos necesarios para hacer valer su profesión y lograr con vocación, resultados útiles a lo largo de su vida y sustentables para la Región, indiferentemente de la carrera a elección. Un estudiante UdeC es comprometido, entusiasta y proactivo con sus clases y actividades extracurriculares. Además de ser alumno, es compañero incansable y persona integral por convicción. Equilibra de gran manera los 8 valores educativos de la Universidad de Concepción, entre ellos la democracia y la libertad de expresión, el pensamiento autónomo, el comportamiento solidario, la inclusión, el respeto a la diversidad y el valor a la protección del medio ambiente. 

Fomentando la búsqueda de un desarrollo sostenible, compatible con el cuidado medioambiental y las necesidades de calidad de vida de la ciudadanía. La justicia nace de este comportamiento ético, sobre todo, la justicia social, que los hace ser solidarios con sus semejantes, actuando con rectitud y justicia.

Los alumnos UdeC se enfocan en las potencialidades de sus diferencias y en lo que pueden lograr con ellas. En este sentido, cada uno de ellos tiene una habilidad única, esa cualidad valorativa para poner al servicio de la Institución, la Región y el medio ambiente.

Ahora, le damos la bienvenida a la Generación Centenario, denominados con este simbólico nombre, porque coinciden con los cien años de la fundación de la emblemática Universidad de Concepción.

Juan Alberto Barrera
Subdirector Académico 
Campus Chillán

La vida universitaria es un mundo sin límites. Allí radica la fortaleza de la creación del conocimiento y de la evolución, ya son 100 años y esperamos muchos más, integrados con la ciudadanía y los problemas sociales, ambientales y tecnológicos que hay que atender con gallardía y esperanza fundada en la alegría de ser UdeC.  En este marco se desarrolla la vida universitaria, se vive la evolución del intelecto y el desarrollo del individuo como un actor clave que transmite nuestros valores ante la sociedad, es un individuo proactivo, creativo, respetuoso de la diversidad, íntegro y protector de nuestro lema. Recuerdo el día que llegué a las aulas; de los temores y aprensiones, tenía un desafío, una meta y un deseo, quería ser más, quería ser útil y entregar mis conocimientos en la academia. Hoy, estoy en la otra cara de la moneda como subdirector académico y aun convencido de mis deseos, sigo siendo UdeC y sigo luchando por la igualdad de oportunidades y proactividad. En este momento, veo desde la ventana de mi oficina a los mechones centenarios quienes ingresan en un año especial, y en ello, todos son especiales, cada una de las generaciones pasadas y venideras, porque todos somos UdeC, nos sentimos orgullosos y lo hacemos notar con altura de mira y la humildad que nos corresponde asumir ante el continuo evolucionar del conocimiento, entendiendo que el conocimiento es la herramienta, y los valores nuestro timón. ¡Viva el centenario!